Cuando era pequeña, Nã pasaba horas en la biblioteca de su casa inmersa en historias fantásticas ilustradas. Siempre le gustó el surrealismo y cuando creció se tornó una voraz consumidora de historietas y filmes, prefiriendo historias donde sueño y realidad se mezclan. Gran parte de su trabajo habla sobre relaciones, seres de corazón partido y seres que parten el corazón, muchas veces fruto de experiencias que ha vivido.